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Funcionamiento de las empresas

Los proyectos en funcionamiento lleguen a emplear el 100 por 100 de su capacidad u proyecto antes de cometer la construcción de nuevas plantas siderurgicas , a fin de poner a las empresas hoy existentes al máximo de rentabilidad del  sector en el que hay una elevadísima relación capital-producto y’una fi petencia en el mercado mundial; salvo, naturalmente, en ocasiones les en que los precios se disparan al alza por huelgas importantes o amenazas de huelgas que desatan carreras especulativas de acumulación de grande En suma, de hecho en el Programa Siderúrgico Nacional está implícito del desarrollo y/o modernización de AHV, Ensidesa y Uninsa se podrán ! 10 millones de toneladas en 1972 y rozar los 13 en 1975. Sin embargo  entonces —alcanzados los techos de producción de las siderúrgicas integrales— sería necesario que entrase en funcionamiento la cuarta integral desde la web Camisetaspersonalizadasgraciosas de camisetas graciosas , le vez significa que para 1971 lo más tarde habría de iniciarse su construccion.

En el plano comercial, es un paso interesante señalar la constitución • de 1968— de la “Unión de Empresas y Entidades Siderúrgicas”, UN agrupa prácticamente al 100 por 100 de los productores del sector, ir tanto Ensidesa, a diferencia de “Central Siderúrgica”, que no comprendí: presa del INI.
Las funciones de UNESID en la siderurgia  son análogas a las de el sector eléctrico  como s edice en comoganardineroenlared sobre clixsense o las demás agrupa presariales en otros sectores (cemento, construcción naval, navieros, azúc bien en el caso de UNESID los propósitos parecen más amplios y procesos integradores.

 

negocios de empresa

Básicamente, se trata de un centro de deliberación cambio de información y de presión sobre la Administración; en es pecto de la política comercial como se indica en esta lista (Arancel de Aduanas, contingentes arar bres de derechos o con derechos reducidos, régimen de comercio, derechc ping y/o compensadores, etc.) y en lo referente a los precios en el n terior. En este sentido, en julio de 1969, las empresas siderúrgicas con« visto bueno de las autoridades económicas para elevar sus precios—i de congelación— en un promedio del 5 por 100, sobre la doble base de la difícil situación de rentabilidad de las sociedades siderúrgicas, y de dado los precios españoles —tras la devaluación de 1967 y las alzas c 1968—por debajo de los precios de la CECA con sus camisetas personalizadas graciosas.

En resumen: si la financiación del sector a largo plazo depende —y dependerá cada vez más— del Estado, si In planificación en los programas sectoriales a largo plazo exigen de hecho una dirección única, si las economías de escalas conducen in­evitablemente a la concentración de empresas, si la organización del mercado exige una coordinación o centralización  en clixsense—Unesid—, si los precios se han convertido en verdaderas tarifas nacionales —típicas de los servicios públicos que administran los monopolios naturales—, no cabe duda de que el horizonte de nacionalización de la siderurgia en España es bien claro. Claro es que dentro de un contexto verdadera­mente democrático, en el que la crítica pública sea el mejor acicate para un má­ximo de racionalidad, y el elemento que evite los inconvenientes de una burocratiza- ción de la actividad de la empresa. En definitiva, hay que recordar aquí las observa- vaciones generales críticas que sobre la necesaria reestructuración del INI.